lunes, 1 de octubre de 2012

Dreamers.

Mírala, una vez más las lágrimas recorren el cauce de sus mejillas y dejando sus labios con un ligero gusto salado. Esta llorando. La pequeña esta llorando de nuevo. ¿Por qué? Por todo. Por todo aquello que se le viene encima cada vez que el 'manda más' decide ir a por ella. Cada palabra es un duro golpe que la va debilitando poco a poco. Ha llegado un punto en el que lo único que siente es dolor. Dolor dentro de sí. Porque esta vacía, vacía de cualquier sentimiento ajeno al sufrimiento que le causan las palabras de desaliento. Para ella no existen las cosas bonitas que antes solía escuchar. Hace años que desaparecieron.
 ¿Cómo una chiquilla tan joven puede arrastrar consigo semejante carga? Ni ella misma lo sabe. Solo conoce lo que le han enseñado. Lo que le repiten una y otra vez. Solo sabe que no llegará a ser nada en el mundo, que sus esfuerzos serán siempre en vano. Que nadie la va a querer, y mucho menos amar.
¿De qué vale soñar si sabes que tus sueños nunca van a cumplirse?
Solo se sienta e intenta que el tiempo pase rápido, y que llegue la noche, para meterse de nuevo en su cama y poder ser libre en sus sueños. El único lugar donde las palabras son solo eso, palabras. Donde nadie puede hacerle daño. Donde las palabras bonitas son una realidad, no una fantasía.
 Donde las niñas pequeñas como ella son felices.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada